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Care Mujer y Cardiva abordan la radiofrecuencia en miomas uterinos a través de un webinar

Los miomas uterinos son una de las patologías ginecológicas que más mujeres llevan a las consultas. Aun así, los avances médicos han permitido abordarlos de una manera más efectiva y menos invasiva para las pacientes.

La doctora Victoria E. Rey, ginecóloga de la clínica Caremujer, impartió un webinar a principios de año en Cardiva sobre el uso de la técnica de radiofrecuencia en miomas uterinos preservando la fertilidad. Una técnica que evita el paso por el quirófano y, en casos más complicados, la extirpación del útero, siendo así la única solución para aquellas pacientes que desean ser madres en el futuro. Además, también destaca la importancia de seleccionar bien a las pacientes, ya que no todos los miomas pueden ser tratados con esta técnica de radiofrecuencia. La doctora Rey responde en una entrevista que se publicó en Redacción Médica a las preguntas relacionadas con esta técnica.

¿Qué novedades descubrieron los asistentes a este webinar sobre radiofrecuencia en el tratamiento de miomas uterinos?

Descubrieron la aplicación de esta técnica en mujeres que tienen deseos de ser madres. La radiofrecuencia no se había aplicado en mujeres que tenían la intención de quedarse embarazadas. En este webinar se presentaron los datos de las mujeres que se han quedado embarazadas después de la radiofrecuencia. No teníamos conocimientos de qué ocurre en el embarazo, si es que ocurre algo, y cómo es la evolución del embarazo después de la radiofrecuencia. Todo porque la radiofrecuencia no se había aplicado todavía de forma común a mujeres que deseaban quedarse embarazadas en el futuro. Nosotros tenemos un número elevado de pacientes que estaban buscando quedarse embarazadas o que tenían problemas de fertilidad y que se han hecho radiofrecuencia. Después se han quedado embarazadas y han llevado un embarazo normal.

¿Qué tipo de casos prácticos se analizaron durante el webinar?

Dos ejemplos de casos que son los que más frecuentemente afectan a la fertilidad y los que más dificultad de tratamiento quirúrgico tienen. Estos son casos de mujeres que tienen miomas muy dentro del útero y que a su vez afectan a la calidad de donde se va a alojar el embrión en el futuro embarazo. Son dos casos parecidos en cuanto al tipo de mioma, cambia la edad y las circunstancias de las pacientes, pero ambos casos son miomas que provocan problemas en la fertilidad, provocan sangrados abundantes y que no tenían otra solución que no fuera la de quitar el útero. Estos no eran miomas abordables de manera que pudiera quitarse el mioma y dejar el útero indemne.

En ambos casos, y como ellos hay muchos, la radiofrecuencia consigue llegar al mioma, necrosarlo mediante la producción de calor. Luego el organismo absorbe este tejido necrótico que queda dentro del mioma hasta que va reduciendo el volumen y permite el embarazo sin problema.

 

¿Qué experiencia tienen tras la intervención a las pacientes con esta técnica?

Empezamos en el 2005 y llevamos 465 radiofrecuencias. Casi la mitad de ellas en pacientes que tienen problemas para quedarse embarazadas y tienen miomas que les están impidiendo el embarazo, casi la mitad son mujeres en edad fértil con deseo de quedarse embarazada.

¿Qué dudas suelen surgir entre los profesionales a la hora de empezar a aplicar esta técnica?

La primera dificultad es la dificultad técnica porque es un procedimiento que es muy operador-dependiente, requiere una formación y en la mayoría de los hospitales la formación no tiene mucho lugar porque no se quiere invertir en el coste de la maquinaria. No hay experiencia ni entrenamiento como para vencer esa dificultad técnica. En el área pública esto es lo que más ocurre, respecto al área privada, también ocurre porque los ginecólogos dependen mucho de su habilidad individual, ya que el aprendizaje es más difícil hacerlo en la actividad privada que en la pública.

¿Cuándo estima que se aplicará de forma generalizada en nuestro país y qué beneficios tendrá que algo así ocurra?

Estimo que se tardará entre tres y cinco años para que se aplique de una forma generalizada y esté en cartera de servicios en cualquier unidad de Ginecología y Obstetricia. Podría ser lo mismo que ocurrió con la laparoscopia, ya que hubo dificultades para ponerla en marcha en España.

En relación con los beneficios, el primer beneficio será comunitario, ya que provocará un ahorro de costes y esto es muy importante en nuestro sistema de salud. Esta técnica va a reducir las visitas de la paciente, el uso de medicamentos y la cirugía, que siempre va a resultar más cara que hacer radiofrecuencia. El coste sanitario es el primero que se va a ver beneficiado.

Para la paciente la ventaja es la comodidad. No va a tener que pasar por una cirugía o una extirpación del útero, ya que esta última siempre provoca alguna repercusión física en al área urinaria, y en las relaciones sexuales porque cambia un poco la anatomía. A nivel psicológico también afecta porque la paciente no lleva bien el hecho de perder el útero. El beneficio para la mujer es claro, no se tiene que exponer a una cirugía ni a las complicaciones que tiene quitar el útero.

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